La autoaceptación no es lo que tú crees y por qué te ayuda a mejorar tu cuerpo

autoaceptación del cuerpo

La manera en que pensamos acerca de y nos relacionamos con nuestro cuerpo impacta en la obtención de nuestras metas y en nuestra salud. Paradójicamente, entre más aceptamos a nuestro cuerpo, más fácil es avanzar hacia donde queremos ir. 

Todos queremos vernos y sentirnos bien. Queremos sentirnos cómodos en nuestro propio cuerpo.

El problema es que vemos al revés la manera de llegar ahí: pensamos si tan solo consiguiéramos ese cuerpo que tanto anhelamos, entonces ahora sí nos sentiríamos bien con nosotros mismos, nos pudiéramos querer y aceptar.

Pero esto rara vez sucede, se cambia el cuerpo y la insatisfacción permanece; siempre habrá algo con que estar insatisfechos.

Necesitamos ir en la dirección opuesta.

Podemos aprender a estar en paz hoy.

Podemos aprender a estar satisfechos con nuestro cuerpo tal y como es en este momento.

Podemos aprender a aceptarnos.

Paradójicamente, al aceptar a nuestro cuerpo es más fácil mejorarlo. Hay ciencia (y experiencia personal) que lo respalda.

“Aceptar”, lo sé, la palabra suena sentimentalista. Puede interpretarse como ser conformista o indiferente. No es esto.

Antes de adentrarnos en cómo la autoaceptación te beneficia, aclaremos la confusión.

 

No puedes odiar tu cuerpo hacia un cuerpo que ames1Frase adaptada del coach Rog Law

Hay dos caminos que podemos tomar al progresar hacia nuestras metas:

  1. Estar constantemente insatisfechos, frustrados o enojados hasta lograr ese “cuerpo ideal”, lo que sea que eso signifique para nosotros.
  2. Aprender a aceptar a nuestro cuerpo hoy, tal y como es, mientras hacemos un esfuerzo por mejorarlo.

La primera opción no solo no se siente bien, sino que tampoco funciona.

Despreciar y estar insatisfechos con nuestro cuerpo, en lugar de ayudar, nos lleva a pensar y actuar en maneras que nos perjudican.

Por un lado, podemos pensar algo como “no tengo remedio, ya ni para que intento” y no hacemos un esfuerzo por cambiar, nos paralizamos.2fuente

Por otro lado, en un desesperado intento por cambiar nuestra apariencia física, podemos estar dispuestos a hacer lo que sea, aunque esto signifique hacer dietas estrictas (que no sirven), ejercitarse excesivamente o, en casos extremos, usar laxantes y diuréticos, purgarse, someterse a cirugía plástica o usar esteroides anabólicos.

Estos intentos son a expensas de nuestro bienestar mental: constantemente nos sentimos estresados por nuestro cuerpo.  Nos sentimos drenados ya que gran parte de nuestra energía mental gira alrededor de cómo nos vemos. Es agotante.3fuente, fuente

Ahora, la insatisfacción hacia nuestro cuerpo no solo influye en nuestras acciones y emociones, sino que también cambia nuestra fisiología: una persistente inquietud y disgusto por la apariencia física es una fuente de estrés asociada con inflamación crónica de bajo grado, lo que dificulta perder peso y también incrementa el riesgo de enfermedades crónicas como diabetes tipo 2.4fuente, fuente, fuente, fuente

Tratar de cambiar nuestro cuerpo mediante el desprecio, crítica o incluso el odio es luchar contra nosotros mismos, es dar un paso para adelante y tres para atrás. No funciona.

La solución es tomar el segundo camino: aceptar y querer tu cuerpo tal como es.

 

Lo que la autoaceptación realmente es (y no es)

autoaceptación de cuerpo hombre y mujer

Podemos reconocer que despreciar y criticar al cuerpo no es lo más sano, pero algunos no estarían dispuestos a ir tan lejos para decir que se necesita “aceptarlo”.

Aclaremos la confusión.

Aceptarse no significa resignarse a no cambiar.

Este malentendido ha llevado a pensar que siempre y cuando “nos aceptemos” no hay ningún problema con tener sobrepeso o malos hábitos de salud.

¡Esto no es!

El primer paso en el proceso de autoaceptación es brincar de una visión negativa de nuestro cuerpo hacia una neutral, hacia una de tolerancia y respeto.

Tal vez no lo amas, tal vez no estás encantado con él, pero lo respetas.

Y si en realidad respetas a tu cuerpo, ¿por qué no lo cuidarías con una alimentación saludable, actividad física y con suficiente descanso?

Al aceptar nuestro cuerpo dejamos de prestarle demasiada atención a nuestra apariencia física. Reconocemos que este es el cuerpo que tenemos en este momento y continuamos con nuestro día sin darle demasiada importancia.

Aceptarnos significa que no requerimos de la validación de los demás. No nos preocupamos por lo que los demás piensen de cómo nos vemos. Nos sostenemos por nosotros mismos. Sin autoaceptación, buscaremos afuera para obtener validación, la cual nunca es duradera ni auténtica.

Por último, aceptarnos significa estar en paz con nuestro cuerpo actual antes de cambiarlo.

El segundo paso en el proceso de la autoaceptación es migrar de una visión neutral de nuestro cuerpo hacia una visión positiva, hacia una de amor y aprecio.

Esta visión positiva nos permite:5Adaptado de la definición de imagen corporal positiva de las investigadoras Tracy Tylka y Nichole Wood-Barcalow; fuente

  • apreciar las funciones que hace para nosotros (y no enfocarse principalmente en su apariencia física)
  • sentirnos cómodos y seguros, a pesar de que no estemos completamente conformes con todos sus aspectos
  • enfatizar sus aspectos positivos en vez de afligirse por sus imperfecciones

escala de autoaceptación

Ahora, no tienes porque sentirte mal si sientes ese amor hacia tu cuerpo (esto no debería ser otra cosa por la cual castigarte). La idea es estar en algún punto entre una visión neutral y positiva de tu cuerpo. Como veremos a continuación, lograr esto hace al cambio más fácil.

 

Los beneficios de la autoaceptación

En 1961, el psicólogo Carl Rogers escribió “la paradoja del cambio es que cuando me acepto como soy, entonces puedo cambiar”.

Él observó que cuando alguien se consideraba como inaceptable, se paralizaba y el cambio se hacia más difícil.

Rogers tenía razón.

Las personas que aceptan a su cuerpo toman menos alcohol, casi nunca fuman y no usan dietas estrictas. ¿Si respeto a mi cuerpo por qué le haría daño fumando, tomando mucho alcohol y privándome con dietas estrictas?6fuente, fuente, fuente, fuente

También tienen más visitas preventivas al médico, duermen mejor, hacen más ejercicio (y lo gozan más), comen más frutas y verduras y tienden a comer intuitivamente, es decir, escuchan a sus señales internas de hambre y saciedad para saber cuándo y cuánto comer (en lugar de depender de una dieta o cierto número de calorías).7fuente, fuente, fuente, fuente, fuente, fuente

Sorprendentemente (o no), aceptar y respetar a nuestro cuerpo ayuda a perder peso y a mantener esa pérdida.8fuente

Además de llevarnos actuar a favor de nuestro cuerpo y salud, la autoaceptación también nos lleva a pensar diferente: no vemos a nuestro cuerpo como un objeto a evaluarse por su apariencia física, rechazamos la idea de “tener que” vernos de cierta manera y casi nunca comparamos nuestro cuerpo con el de los demás.9fuente, fuente

Visto de otra manera, ¡la autoaceptación se siente bien! Disfrutamos más nuestros días. 

¿Por qué no desarrollaríamos esta actitud?

 

Cómo aceptar a tu cuerpo tal y como es 

De la misma forma que decirte “habla francés” no te hará hablarlo, decirte “acepta y quiere a tu cuerpo tal como es” tampoco significa que eso ocurrirá en un instante.

Al igual que hablar francés, la autoaceptación se desarrolla con la práctica.

Hay 4 cosas que puedes hacer para iniciar este proceso.

1. Encuentra tu verdadera motivación

Pregúntate:

  • ¿Por qué quiero comer saludable, mejorar mi cuerpo, mi salud y mi estilo de vida?
  • ¿Lo hago para mí? ¿Para alguien más? ¿Lo hago porque debo o porque realmente quiero?
  • ¿Qué significa para mí? ¿Por qué es importante para mí?

La autoaceptación no puede existir si la razón por la que tratas de mejorar tu cuerpo es por presiones de los demás o por querer demostrarles algo, por miedo a la desaprobación (o por la búsqueda de aprobación), por querer autoestima, o por una presión interna a ser “perfecto” o cumplir con cierto estándar.

Esto implica buscar la validación en algo externo a ti.

Para que la autoaceptación exista nos debemos sostenernos por nosotros mismos. Y parte de este proceso es encontrar nuestra verdadera motivación, la razón personal y profunda por la cual queremos mejorar nuestro cuerpo y salud.

Cómo descubrir tu verdadera motivación 

 

2. Practica autocompasión

Ser compasivo hacia alguien más es desearle bienestar, que goce de salud, que sea feliz, que viva una buena vida. Cuando la compasión la diriges hacia ti mismo le llamamos autocompasión.

Con autocompasión:

  • Nos tratamos con amabilidad (en lugar de criticarnos)
  • Reconocemos que no somos los únicos que tenemos dificultades y que pasamos por momentos difíciles (en lugar de sentirnos aislados)
  • Vemos a nuestros pensamientos y emociones negativas como algo pasajero que no reflejan una realidad ni quien realmente somos (en lugar de identificarnos con ellos)

La autocompasión, por definición, engloba a la autoceptación.  Cuando practicamos compasión hacia nosotros mismos, la autoaceptación llega como efecto secundario.10fuente; Mientras que los investigadores de autocompasion no lo han estudiado explícitamente, considero que la autoaceptación es un elemento que forma parte de la autocompasión.

autocompasión y autoaceptación

Ahora, la autocompasión es una habilidad que florece con la práctica. Entre más te tratas con compasión, más compasión habrá. Es como un músculo. Entre más lo entrenas, más fuerte se convierte.

Cómo practicar autocompasión

 

3. Reconoce que eres suficiente, todos los somos

La satisfacción, del latín satis-facere, significa “hacer suficiente”. No estar satisfecho implica que no eres suficiente, pero sí lo eres, todos los somos.

Reconocemos que nuestra autoestima –el valor que nos damos como personas– ahí siempre está de la misma forma que ahí siempre está el oxígeno que respiramos; sin buscarla, la tenemos, lo único que necesitamos es existir.

Este entendimiento puede ser contraintuitivo, tal vez ilógico, y además fácil de olvidar (y lo olvido todo el tiempo), pero ahí está para reconocerse.

Para practicar este reconocimiento, una cliente se propuso repetirse cada mañana “soy suficiente, soy suficiente.” Pudieras intentar algo similar.

Esta es la cosa: tus pensamientos son como cualquier otro hábito. Fortaleces los patrones de pensamientos que más uses, debilitas aquellos que no. Si quieres fortalecer pensamientos de aceptación y amor propio, los tienes que repetir constantemente. Al principio se puede sentir forzado, que esto no te disuada, eventualmente lo sentirás como algo genuino.

autoaceptación hombre y mujer 2

 

4. Reconoce que eres un trabajo en progreso

En su libro Tropezar con la felicidad, Dan Gilbert escribió:

Los seres humanos son un trabajo en progreso que erróneamente piensan que están terminados. La persona que ahora eres es tan transitoria, tan fugaz y tan temporal como todas las personas que has sido. La única constante en nuestras vidas es el cambio.

Nunca estamos ni estaremos “terminados”. Ni en nuestro cuerpo ni en cualquier otro aspecto.

Reconocer que somos un trabajo en proceso y sin fin, hace más fácil aceptarnos en el momento presente en el que estamos.

Nuestro cuerpo no es estático, inevitablemente va a cambiar: bajará y subirá de peso, perderá y ganará músculo, tal vez creará estrías, quizá tendrá celulitis, envejecerá y tal vez sufriría algunas lesiones, ¿por qué no aprender a aceptarlo en todas sus etapas de cambio?

 

¿Qué camino tomarás?

Parte de desarrollar autoaceptación es reconocer que tienes opciones. Tienes la habilidad de relacionarte contigo y con tu cuerpo de una diferente manera.

Recuerda, tienes dos caminos:

  1. Estar constantemente insatisfecho, frustrado o enojado hasta lograr ese “cuerpo ideal”, lo que sea que eso significa para ti.
  2. Aprender a aceptar a tu cuerpo tal y como es, mientras haces un esfuerzo por mejorarlo.

Tú decides qué camino tomar.

Tú le das forma a tu mundo interno.

 

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