Cambiar tu cuerpo no te dará autoestima (y lo que sí lo hará)

auto-estima

Hay un problema con la autoestima, no tanto en tenerla, sino en buscarla. Y si la buscas en el cuerpo, en la apariencia física, en el desempeño deportivo o en cualquier otra cosa, no la obtendrás.

“Quiero cambiar mi cuerpo para aumentar mi autoestima”.

Esto suena como un buen motivo, ¿por qué no sería benéfico hacer algo para estimarse y valorarse a uno mismo?

Pero, hay un problema con la autoestima, no tanto en tenerla, sino en buscarla.

 

El problema de buscar autoestima

La autoestima –el sentimiento de valor que nos damos como personas– se tiende a buscar en factores externos como la apariencia física, popularidad, dinero o logros académicos –un estudio encontró que 96% de estudiantes universitarios apegan su autoestima a al menos un factor externo–.

Es decir, la autoestima de la mayoría de las personas es condicional a algo que consideran que los hará valer (o valer más) como personas, y éste algo muchas veces es la apariencia física –“si mi cuerpo se ve ‘bien’ valgo más; si no, valgo menos”–.

¿Y cuál es el problema en que alguien aspire a mejorar su cuerpo si esto lo hará aumentar su autoestima?

Un problema es lo que se hace para obtenerla. Con el fin sentir que valen, algunas personas (consciente o inconscientemente) buscan modificar su apariencia física mediante cualquier medio, aunque estos puedan perjudicar su salud: dietas estrictas, ejercicio excesivo, purgarse, usar esteroides o recurrir a cirugía plástica. Lo que importa aquí no es la salud, sino lo que cambiar al cuerpo representa.1fuente, fuente

Otro problema es que, aunque algunas personas llegarán a obtener el físico que tanto buscaban y así “aumentan su autoestima”, ésta sigue siendo condicional, y el hecho de ser condicional la hace inestable ya que fluctúa dependiendo de si existen o no condiciones externas.

¿Qué pasa si pierden su físico? Pierden su autoestima.2Por ejemplo, un estudio encontró que cuando hombres con baja autoestima usan esteroides y mejoran su musculatura tienden a también incrementar el valor que se dan a sí mismos como personas. ¿Pero qué pasa cuando los dejan de usar? La baja autoestima regresa, lo que usualmente los lleva a usar esteroides otra vez (fuente, fuente),

Con una autoestima condicional, siempre tienes que estar a la guardia, luchando por lograr o mantener cierto físico a toda costa. No hay paz ni bienestar en esto.

Nuestro cuerpo va a inevitablemente cambiar, bajará y subirá de peso, quizá creará estrías, tendrá algo de celulitis, envejecerá y tal vez sufriría algunas lesiones, ¿por qué esperar obtener autoestima en algo que, por su naturaleza, no es permanente?

 

Entonces, ¿no hay ningún valor en tener autoestima?

Sí hay valor en tener autoestima. Todos queremos sentir que valemos. El problema surge cuando se busca porque se siente que se necesita. El hecho de buscarla significa que es condicional, se busca en algo, y una autoestima condicional, como ya vimos, no conduce al bienestar.

Una autoestima incondicional, en cambio, la podemos dar por hecho, no la tenemos que buscar. Reconocemos que nuestra autoestima ahí siempre está de la misma forma que ahí siempre está el oxígeno que respiramos; sin buscarla, la tenemos, lo único que necesitamos es existir.

Este entendimiento puede ser contraintuitivo, tal vez ilógico, y además fácil de olvidar (y lo olvido todo el tiempo), pero ahí está para reconocerse.

Ahora, dejar ir la meta de tener autoestima no significa que no tratemos de mejorar aspectos de nuestras vidas –hay muchas otras razones para hacerlo que no tienen nada que ver con autoestima–, significa que el aprecio y respeto y valor que nos damos no depende de lo que hagamos, logremos, o de cómo nuestro cuerpo se ve.

 

Si no buscar autoestima, ¿entonces qué?

Si lo que buscamos es sentirnos mejor con nosotros mismos, buscar autoestima no nos llevará a ello.

Lo que sí nos da salud y bienestar es practicar autocompasión: en lugar de criticarnos y castigarnos, nos tratamos con amabilidad, como si fuéramos nuestro mejor amigo; reconocemos que todos cometemos errores y que nadie es perfecto.3Varios estudios han mostrado que la auto-compasión es un mejor predictor de salud y bienestar que la autoestima (fuente, fuente)

Podemos practicar autocompasión al decirnos cosas como:

  • Solo fue una rebanada de pastel, esto no significa que haya arruinado mi dieta ni que haya fracasado. En la siguiente comida regresaré a mi alimentación normal.
  • Mi peso no define quién soy. Además, nadie mantiene su peso 100% estable 100% del tiempo.
  • Tranquilo hermano, no pasa nada que no pudiste levantar 100 kilos en el press banca. Lo intentamos otra vez en algunas semanas.

Y curiosamente, entre más compasivos seamos con nosotros mismos, la autoestima, sin haberla buscado, llega por sí misma.

[Las personas] miden su estima por lo que cada uno tiene, y no por lo que cada uno es… Nada puede traerte paz más que tú mismo.
– Ralph Waldo Emerson

 

Continúa leyendo:

 

Lee la guía de mentalidad:

Únete y accede al curso gratuito de alimentación

Descubre las 5 lecciones esenciales para comer mejor sin complicarte la vida.

Si crees que el artículo puede ser útil para otros, ¡compártelo!

Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp
Share on email

Las preguntas y comentarios son bienvenidos

7 comentarios en “Cambiar tu cuerpo no te dará autoestima (y lo que sí lo hará)”

  1. Excelente artículo, pero qué complicado es no caer en los dogmas con los que nos bombardean a todas horas la sociedad, y que contagia a nuestros referentes, a nuestros seres queridos y a nosotros mismos. Aún siendo consciente de la manipulación, el mensaje es muy potente por lo simple y lo constante que es. La autoestima debe tener un marco de referencia, pero efectivamente -tal y como tú dices- si se busca fuera de uno mismo, se condiciona obligatoriamente a que sea “otorgada” por algo o alguien externo a nosotros. Este marco debe provenir de nosotros mismos, de la consecución de nuestros fines y del respeto de nuestros principios… pero claro, eso es más fácil de plantear que de realizar.
    En fin, lo primero es ser consciente de las cosas para poder cambiarlas. Gracias por plantear estas interesantes cuestiones.

    1. Sí, es fácil ser manipulado a buscar aquello que se supone (socialmente) que *debemos* buscar, y a su vez puede ser difícil reconocer que no necesitamos nada externo para sentirnos bien con nosotros mismos, aunque reconocerlo -como dices- ya es un buen paso.

      Gracias por tus comentarios. ¡Saludos Nacho!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Ir arriba

Apúntate gratis al
curso de alimentación

Descubre las 5 lecciones esenciales para comer mejor sin complicarte la vida.