La conexión mente-cuerpo: cómo afecta a tu salud y qué hacer al respecto

Todo lo que surge en nuestra mente afecta a nuestro cuerpo. Y nuestro cuerpo afecta a nuestra mente. Esto es un hecho.
conexión mente cuerpo

En el siglo XVII Descartes separó a la mente del cuerpo: la mente es intangible, no física, mientras que el cuerpo es físicamente palpable. Esta distinción sentó las bases para que la medicina tomará al cuerpo como su objeto de estudio, dejando a la mente a un lado.

Pero la distinción entre mente y cuerpo es limitada.

Todo lo que surge en nuestra mente –pensamientos, creencias y percepciones– afecta a nuestro cuerpo. Y nuestro cuerpo afecta a nuestra mente.

Veamos la ciencia de la conexión mente-cuerpo y lo que esto quiere decir para ti y tu salud.

La mente cambia al cuerpo

Veamos algunos ejemplos:

  • El caso más común es los efectos del estrés psicológico en nuestro cuerpo: dificulta la quema de grasa, disminuye niveles de testosterona, incrementa la permeabilidad intestinal, lleva a inflamación crónica de bajo grado la que a su vez incrementa el riesgo de enfermedades crónicas como diabetes y enfermedad cardiovascular.
  • Mientras que el estrés puede surgir de la mente, también podemos disminuir señales físicas de estrés con nuestros pensamientos. Por ejemplo, recordar experiencias felices o positivas en tu vida ayuda a responder mejor ante eventos estresantes, específicamente al disminuir la secreción de la hormona del estrés, el cortisol.1fuente
  • Imaginar hacer algún ejercicio o movimiento activa los mismos patrones cerebrales que se encienden cuando realmente se hace, e incluso lleva a mejoras físicas.2fuente Un estudio observó que en personas saludables y sedentarias imaginar hacer curls de bíceps incrementó la fuerza del bíceps en un 12-37% sin ningún tipo de entrenamiento.
  • Practicar meditación cambia físicamente al cerebro. Por ejemplo, incrementa la actividad basal en el lado izquierdo de la corteza prefrontal, un patrón que se asocia con emociones positiva, y reduce el volumen de la amígdala derecha basolateral, cambios que se relacionan con menos estrés.3fuente, fuente También “enciende” genes relacionados con alentar el envejecimiento.  4fuente
  • Creer que una píldora inerte disminuirá el dolor (el efecto placebo) incrementa la secreción de opioides y dopamina que a su vez disminuye el dolor. En otras palabras, tenemos la capacidad de secretar nuestros propios analgésicos a partir de nuestras creencias.5fuente 6Esto no significa que “el dolor está en tu cabeza” y que se eliminará solo con pensar en ya no tener dolor, es más complicado que eso. Tus creencias y percepciones sí influyen, pero no son toda la historia. Puedes leer más sobre la ciencia del dolor aquí.
  • Percibir que una comida llenará más cambia la respuesta fisiológica a la comida. Por ejemplo, un estudio comparó la secreción de la hormona del hambre (la grelina) después de tomar un licuado de 380 calorías, pero que fue presentado a dos grupos de participantes de dos distintas maneras: como alto en grasa y calorías (620 calorías) o como bajo en grasa y calorías (140 calorías). ¿Qué ocurrió? Los participantes que percibieron al licuado como alto en calorías se sintieron más llenos y se suprimió más su grelina en comparación con aquellos que lo percibieron como bajo en calorías (“si es bajo en calorías entonces no llena”). Recuerda: esto es a pesar de que ambos grupos tomaron el mismo licuado con los mismos nutrientes.  7fuente

En resumen, nuestros pensamientos, creencias y percepciones cambian físicamente a nuestro cuerpo.

El cuerpo cambia a la mente

Los cambios en el cuerpo también causan cambios en la mente, por ejemplo:

  • Inyectar hormona del hambre (grelina) no solo incrementa la sensación física de hambre sino también causa que uno empiece a imaginar vívidamente alimentos apetecibles. En otras palabras, incrementos en una hormona genera pensamientos.8fuente
  • Practicar técnicas de relajación del cuerpo, como relajación muscular progresiva, disminuye el estrés y ansiedad. Se relaja al cuerpo y la mente lo acompaña.
  • Hacer ejercicio y tomar suplementos de omega-3 ayuda a disminuir síntomas de depresión.
  • Un desequilibrio de las diferentes bacterias en nuestra microbiota o flora intestinal se relaciona con síntomas de depresión y ansiedad, y restaurar ese equilibrio al tomar probióticos ayuda a disminuir los síntomas. Se cambian bacterias intestinales y se mejora la salud mental.9fuente, fuente, fuente

Ahora integremos la conexión mente-cuerpo al hablar de un caso específico.

El caso del síndrome de intestino irritable y la conexión mente-cuerpo

En el síndrome del intestino irritable (SII), que afecta alrededor del 11% de la población, existe dolor e hinchazón abdominal, y alteraciones en las necesidades de ir al baño que no se explican por alguna clara razón biológica.10fuente

Si los síntomas son relacionados con el tracto gastrointestinal, uno pensaría que la manera de tratarlos sería con cambios en alimentación, con suplementos o con algún fármaco, es decir, con terapias dirigidas al cuerpo, a lo biológico.

Y mientras que estas terapias pueden ayudar, no son toda la historia.

El eje-intestino cerebro

Existe una conexión bidireccional entre nuestros intestinos y nuestro cerebro, conocida como el eje intestino-cerebro.

Se comunican entre sí mediante vías neuronales, hormonales e inmunes que permiten que el cerebro influya en la función gastrointestinal, y que nuestro tracto gastrointestinal influya en la función cerebral.11fuente, fuente

eje intestino cerebro

Esta conexión entre el cerebro y el intestino explica porque además de los síntomas gastrointestinales, el SII también se relaciona con aspectos psicológicos como:12fuente, fuente

  • Trauma o estrés temprano en la vida
  • Depresión y ansiedad
  • Estrés crónico
  • Cognición alterada
  • Dificultad para reconocer y expresar emociones (alexitimia)

¿Cuál vino primero? ¿Los problemas psicológicos o los intestinales?

Ambos escenarios son posibles: se ha observado que problemas psicológicos predicen desarrollar síntomas gastrointestinales en el futuro, y síntomas gastrointestinales predicen desarrollar problemas psicológicos.13fuente, fuente

Si vemos las terapias para SII, la conexión mente-cuerpo se vuelve más clara.

Entre las terapias psicológicas que pueden reducir síntomas gastrointestinales están:14fuente

Y entre las terapias dietéticas predominan:

Y cuando se comparan las terapias psicológicas contra terapias dietéticas, ¿cuál es más efectiva?

Dos estudios han hecho tal comparación:

  • Dieta baja en FODMAPs vs. Yoga (incluía técnicas de relajación y meditación): ambas terapias mejoraron de igual manera los síntomas gastrointestinales.19fuente
  • Dieta baja en FODMAPs vs. Hipnoterapia: al igual que el otro estudio, ambas terapias mejoraron los síntomas gastrointestinales, y combinar las dos no resultó en beneficios aditivos.20fuente

¿Qué significa esto para ti?

Nuestra salud es afectada tanto por factores corporales como mentales.

No es uno o el otro. No es “mente domina al cuerpo” ni “mente es irrelevante para el cuerpo”. Ambos son igual de importantes.

Sí, es esencial enfocarnos en factores “corporales” como la alimentación, el sueño y la actividad física.

Pero también tenemos que explorar la mente.

Pregúntate:

¿Cómo es que mis pensamientos, creencias y percepciones podrían estar influyendo en mi salud? ¿En mis acciones?

¿Hay alguna práctica mental que pudiera implementar para beneficiar a mi cuerpo?

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