Plan B: estrategias para seguir progresando cuando te desvías de tu plan

Desviarte de tu plan es normal y esperado. Lo que importa no es el desvío en sí, sino lo que haces una vez ocurre. A continuación te comparto 3 efectivas estrategias.
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Tarde o temprano te vas a desviar de tu plan.

Créeme, va a suceder.

La vida es impredecible: se presentan asuntos familiares, hay emergencias, te mudas de ciudad, abres un negocio, el trabajo se pone pesado… y tu plan “perfecto” termina arruinado.

Tal vez fallas a tu entrenamiento durante unas semanas o comes de más o recuperas algo del peso que habías perdido.

Esto es normal.

Es normal (y esperado) tener retrocesos y obstáculos. A todos nos pasa. Esto no tiene porque disuadirte. 

A través de este artículo veras cómo responder y aprender de retrocesos y obstáculos. Para ello requieres de tres estrategias:

  1. Reconoce que un desvío de nuestro plan no equivale a fracasar, por más grande que el desvío haya sido.
  2. Crea un Plan A para prevenir desvíos.
  3. Ten un Plan B para responder ante obstáculos.

1. Un desvío de tu plan no es fracasar

desvio

Nos desenvolvemos en un entorno donde docenas de estímulos y señales nos incitan a comer más y a movernos menos. A donde sea que vayamos hay alimentos apetecibles a nuestro alcance que nos invitan a salirnos de nuestro plan, y gracias a la tecnología y eficiencia de la vida moderna, cada vez es más sencillo movernos menos. Estar en forma es ir contra corriente de aquello que nos rodea.

Un paso necesario para alcanzar nuestras metas es reconocer que es normal caer en las “trampas” de nuestro entorno y que seguir nuestro plan no siempre está bajo nuestro control consciente.

Podemos tener todas las intenciones de mejorar y hacer un cambio, pero a veces nuestro alrededor nos hace las cosas más difíciles. Una solución es diseñar nuestro entorno personal de tal manera que la decisión correcta sea la más fácil, la otra es cambiar nuestra mentalidad.

Cuando las cosas no salgan como esperas, como suele suceder, no te castigues, haz “borrón y cuenta nueva” al decirte:

Ya pasó, no puedo hacer nada al respecto. Lo dejaré atrás y me enfocaré en lo que haré a partir de hoy mismo para continuar con mi plan.

Olvídate lo más rápido que puedas de lo que sea que hayas o no hayas hecho y sigue intentando. La idea es no hacer gran cosa de un resbalón.

2. Crea un Plan A para prevenir desvíos

La primer estrategia es reconocer que un desvío de tu plan no significa fracasar, la segundo es tener un plan A, el plan que sigues para prevenir salirte de tu plan.

El plan A se basa en una serie de reglas mentales con el formato “si me enfrento a x situación, haré y.

La idea es formar asociaciones mentales entre una situación específica y un comportamiento específico.

Por ejemplo, “si en una fiesta me ofrecen una rebanada de pastel, voy a decir amablemente ‘no gracias, hoy no se me antoja’, si me insisten, diré ‘en verdad muchas gracias, pero no quiero comer pastel’. Otro ejemplo, “cada vez que tenga un día de entrenamiento, voy a dejar mi maleta del gimnasio en la puerta de la casa la noche anterior, para acordarme de llevármela y así no faltar”.

Según algunas investigaciones, saber qué situación podría ocurrir, cuándo podría ocurrir, dónde podría ocurrir y cómo te podría afectar es un prerequisito para llevar a cabo acciones intencionadas que te acercan a tus metas.

¿Por qué?

Porque la mera percepción de una situación es capaz de traer a la mente reglas previamente formuladas y por tanto, facilita que lleves a cabo la acción necesaria. 1capítulo, artículo, reseña

Tener reglas del tipo “haré y si me enfrento a x situación” significa que recursos limitados como la memoria, atención y fuerza de voluntad ya no serán requeridas para actuar acorde con tus intenciones. En otras palabras, con el tiempo tus acciones conscientes se harán inconscientes, se convertirán en un hábito. Pero para lograr esto, primero necesitas formular un plan, a continuación veremos cómo.

Cómo crear tu Plan A

Pregúntate: ¿cuáles son los 3 obstáculos más grandes a los que me puedo enfrentar en relación con mi comida y/o entrenamiento?

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Y vuélvete a preguntar: ¿cuáles son los 3 planes de ataque que puedo llevar a cabo para sobreponerme a esos 3 obstáculos?

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Ejemplos:

  • Obstáculo: Voy a salir tarde del trabajo debido a una junta inesperada y no alcanzaré a ir al gimnasio.
  • Plan A: Voy a posponer el entrenamiento para el día siguiente; si eso no es posible, al llegar a la casa voy a hacer un circuito de ejercicios con mi propio cuerpo.
  • Obstáculo: Voy a salir de viaje y sé que durante el transcurso de viaje no habrá ningún tipo de comida saludable.
  • Plan A:Voy a llevarme snacks saludables: almendras, una manzana y proteína en polvo. O si no voy a ayunar durante el viaje hasta llegar a mi destino.

Ahora, tener un Plan A no significa que siempre lo debamos de seguir al pie de la letra. Como me gusta decir: salirte del plan es parte del plan. Aún y con este enfoque flexible, es útil saber cómo responder ante obstáculos que nos previenen de actuar de acuerdo con nuestras intenciones. Aquí es donde entra el Plan B.

3. Ten un Plan B para responder ante obstáculos

resbalón

El tercer paso es tener un plan B, el plan que sigues cuando no pudiste seguir tu plan.

Al igual que el plan A, este se basa en una serie de reglas mentales con el formato “si ocurre x, haré y.

La diferencia yace en que el plan A es preventivo, el B es responsivo. El primero sirve para prevenir salirnos de nuestro plan, el segundo para saber qué hacer cuando no lo pudimos seguir como esperábamos.

Cómo crear tu Plan B

Pregúntate: ¿cuáles son los 3 obstáculos más grandes que pueden presentarse en relación con mi alimentación y/o entrenamiento?

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Y vuélvete a preguntar: ¿cuáles son los 3 soluciones que puedo llevar a cabo para no dejar que estos obstáculos me afecten?

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Ejemplos:

  • Obstáculo:Me levanté tarde y no me dio tiempo de prepararme el desayuno.
  • Plan B: Voy a llevarme una manzana y un licuado de proteína con agua para comer en el camino, o voy a ayunar hasta la hora de la comida.

Esperar ser perfecto es una receta el fracaso, pero reconocer esto no es suficiente. También necesitas un Plan A para prevenir que los resbalones sucedan desde un principio y un Plan B para responder inteligentemente cuando las cosas no salen como esperas. 

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