La obesidad NO es una decisión personal

obesidad no es decisión3

La obesidad no está bajo el completo control de quien la padece. No se debe a falta de fuerza de voluntad, motivación o disciplina. Creer que lo es y culpabilizar a las personas con obesidad, en vez de ayudar, perjudica.

Ver a la obesidad como una directa consecuencia de pobres decisiones personales es la visión prevalente, pero es una visión equivocada.

Son muchos los factores que facilitan la ganancia de peso, la mayoría de los cuales no escoge el individuo: ni a sus padres, ni su genética, ni su ambiente familiar, ni su alimentación durante la infancia, ni el entorno de su país ni su propia biología.1fuente

Ver a la obesidad como algo que está bajo el completo control de quien la padece y culpabilizarlo por ser incapaz de bajar de peso engendra la estigmatización: se estereotipa y juzga a la persona con obesidad como floja, indisciplinada e incompetente.2reseña, reseña Se piensa que si no puede bajar de peso es porque no tiene la fuerza de voluntad de resistir sus impulsos.

Los prejuicios y estereotipos que acompañan esta visión son tan prevalentes que no solo existen en la opinión pública, sino que se extienden hacia los profesionales de salud. Los expertos (médicos, nutriólogos, entrenadores…) que debieran estar ayudando a solucionar el problema, no nada más no ayudan a erradicar estas falsas ideas, sino que contribuyen a perpetuarlas3reseña, reseña

Estas actitudes no pasan desapercibidas. La mayoría de las personas con obesidad reportan recibir comentarios estigmatizantes de familiares (72% de los casos), amigos (60%), médicos (52%), enfermeras (46%), nutricionistas (37%), maestros (32%) y psicólogos (21%).4fuente, fuente

Lo irónico es que hasta las campañas de salud pública hechas para (supuestamente) combatir la obesidad reflejan las mismas actitudes estigmatizantes.

En México, tenemos dos ejemplos recientes.

En 2017, la campaña “Resta kilos, suma vida”:

resta kilos suma vida

Preguntas como ¿cuántas rebanadas te vas a comer? ¿cuántos años quieres vivir? humillan y avergüenzan.

Y la más reciente campaña, la historieta titulada “¿Qué te estás tragando?”:

Su uso vulgar de imágenes y lenguaje (tragar, bocota, gordos, cuerpo chatarra…) ilustra a la persona con obesidad como alguien que come vorazmente, sin control, y cuyos excesos “dañan al país”. Es deshumanizante.

Las campañas como las anteriores que estigmatizan a las personas con obesidad solo no funcionan, sino que perpetúan el problema.5estudio, estudio

La estigmatización perjudica

Se cree que culpabilizar y avergonzar a los individuos con sobrepeso los motivará a cambiar su estilo de vida por otro más saludable, pero esta creencia no solo es inefectiva, sino que es contraproducente: las personas que se sienten enjuiciadas por su peso tienen una mayor probabilidad de llevar a cabo comportamientos que refuerzan el problema, como comer excesivamente, no hacer ejercicio y evitar ir al médico.6estudio, estudio, estudioartículo

La estigmatización, además de afectar al individuo personalmente, también frusta la implementación de políticas sociales efectivas para prevenir e intervenir en la obesidad.7reseña, estudio, artículo

Como se piensa que la obesidad se debe exclusivamente a una incompetencia personal (falta de fuerza de voluntad, por ejemplo), se infiere que no tiene sentido llevar a cabo medidas sociales (como regulaciones en la industria alimentaria, impuestos a alimentos ultraprocesados, subsidios a frutas y verduras…) para afrontarla y prevenirla.

Entonces, si la obesidad no es una decisión personal, ¿qué la causa?

Factores que influyen en la obesidad (y que no están bajo el control del individuo)

La obesidad es un problema complejo que va más allá de la fuerza de voluntad, disciplina y “echarle ganas”:

Factores que influyen en la obesidad

Fuente

La clave está aquí: la mayoría de los factores que facilitan la ganancia de peso no están bajo el completo control del individuo.

Mientras que es imposible enlistar a todos, mencionaré tres de los más relevantes: nuestra genética individual, el entorno en el que nos desenvolvemos y la fisiología humana.

1. Genética

La facilidad para ganar peso (o la dificultad para perderlo) está influenciada en gran medida por nuestra genética.

Por ejemplo:

  • Comer un exceso de 1,000 calorías diarias y no hacer ejercicio durante 84 días lleva a algunos pares de gemelos (algo que indica influencia genética) a aumentar 4.3 kilos y a otros 13.3 kilos.8fuente
  • Seguir un programa de alimentación y ejercicio llevó a algunos pares de gemelos a perder 3.1 kilos de grasa mientras que a otros 12.4 kilos.9fuente

Es decir, algunas personas ganan 3 veces más peso (o pierden 4 veces menos) haciendo exactamente lo mismo que otras personas.

Se estima que el 40% de las diferencias en metabolismo, en el efecto térmico de los alimentos (las calorías que quemas al digerir alimentos) y en el costo energético del ejercicio son adquiridas genéticamente.10fuente

¿La persona con obesidad escogió su genética?

2. Entorno

Millones de años de evolución en un ambiente escaso en comida nos ha predispuesto a buscar alimentos hipercalóricos y excesivamente apetecibles para sobrevivir.  Esta misma predisposición biológica en el entorno actual, con abundancia y disponibilidad de comida ultraprocesada, lleva a las personas genéticamente más susceptibles a comer de más y a desarrollar obesidad.

De forma similar a la comida, qué tan físicamente activos somos es influido por el entorno que nos rodea. Los trabajos de oficina, los avances tecnológicos (automóviles, elevadores, celulares…) y la infraestructura de las ciudades (falta de parques cercanos, rutas para bicicletas, banquetas…), nos llevan a movernos menos. Y al igual que algunas personas son más susceptibles a comer de más en presencia de comida, algunas personas son genéticamente más susceptibles a moverse menos.

¿Los cambios del entorno moderno son decisiones de la persona con obesidad?

3. Fisiología humana

Puede que alguien haya desarrollado obesidad y haya tomado la decisión de cambiar sus hábitos para perder peso.

Perdió peso… y lo volvió a recuperar.

Perdió peso otra vez… y de nuevo lo recuperó.

Se estima que el 80% de las personas son incapaces de mantener el peso perdido.11fuente

¿A qué se puede deber esto?

Una vez que se ha perdido peso, existen adaptaciones fisiológicas que hacen recuperarlo sea más fácil: se incrementa la hormona del hambre, se disminuyen las hormonas de saciedad, se disminuye el metabolismo… El cuerpo se quiere aferrar al peso que se ha perdido. Combinado con el entorno en el que nos desenvolvemos, el cuerpo usualmente gana.12fuente

¿Estas adaptaciones fisiológicas son decisiones de la persona con obesidad?

La obesidad no es una decisión personal

Decirle a alguien con obesidad que simplemente coma menos es igual de efectivo que decirle a alguien con depresión que simplemente se ponga feliz.

Arya Sharma

Reconocer que la obesidad es un producto de múltiples factores, muchos de los cuales no están bajo el control de la persona que la padece, nos beneficia a todos.

Por un lado, nos ayuda a ser más compasivos con las personas que batallan con su peso. En lugar presionar a un amigo o familiar a que baje de peso, lo mejor que podemos hacer es escucharlo y, en caso de que decida cambiar, apoyarlo.

Reconocer que la obesidad va más allá de la fuerza de voluntad también es una oportunidad para que profesionales de salud ofrezcan un mejor servicio a sus pacientes, uno caracterizado por empatía en el que el paciente se sienta seguro, aceptado y no juzgado por su peso.

Por último, reconocer la naturaleza multifactorial de la obesidad representa la urgencia para implementar políticas sociales para combatirla. En lugar de luchar contra la persona con obesidad, deberíamos de luchar contra la obesidad. Es necesario cambiar de perspectiva, de ver la obesidad no exclusivamente como un problema individual sino principalmente como un problema social.

Lo anterior no significa que no se pueda hacer nada al respecto. Aunque hay muchas barreras que dificultan el proceso, sí se puede hacer un cambio.

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4 comentarios en “La obesidad NO es una decisión personal”

  1. Decir que el entorno influye indefectiblemente sobre una persona para que está sea obesa, es como decir que alguien que tiene amigos alcohólicos o drogadictos necesariamente tiene que caer en esos vicios.

    1. Mala (e inválida) analogía: simplista, reduccionista, que completamente ignora la complejidad de la obesidad y los factores que influyen en ella (el entorno solo es un componente, has ignorado los demás).

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