Vegetarianismo flexible: la dieta sostenible para el planeta

vegetarianismo flexible

No podemos hablar de nutrición sin considerar el impacto que nuestras decisiones alimenticias tienen en el planeta, y no hay decisión que tomemos diariamente que tenga mayor impacto en el planeta que comer carne.

La manera en la que actualmente consumimos y producimos carne es una de las principales causa de degradación ambiental:

  • Es el segundo mayor contribuidor al calentamiento global.
  • Afecta la calidad del agua y de la tierra.
  • Es la mayor amenaza hacia la biodiversidad y extinción de especies.
  • Es un peligro para la salud pública debido a al uso desmesurado de antibióticos.

Para proteger al planeta, y a nosotros mismos, es imperativo que, como población, disminuyamos nuestro consumo de carne.

¿Qué es una dieta sostenible?

Una solución frecuentemente promovida para mejorar la sostenibilidad del planeta es la eliminación completa del consumo de carne, es decir, seguir una dieta estrictamente vegana o vegetariana.

Sin embargo, nunca comer carne no es una dieta sostenible para la mayoría de la población, si consideramos como sostenible a la siguiente definición, la cual proviene de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO):1La paráfrasis es mía. La definición completa es: Las dietas sostenibles son aquellas que generan un impacto ambiental reducido y que contribuyen a la seguridad alimentaria y nutricional y a que las generaciones actuales y futuras lleven una vida saludable. Además protegen y respetan la biodiversidad y los ecosistemas, son culturalmente aceptables, accesibles, económicamente justas y asequibles y nutricionalmente adecuadas, inocuas y saludables, y optimizan los recursos naturales y humanos (fuente).

Una dieta sostenible es aquella nutricionalmente adecuada, con un bajo impacto medio ambiental, económicamente accesible y culturalmente aceptable.

Una dieta vegana/vegetariana estricta puede ser nutricionalmente adecuada, tener un bajo impacto medioambiental y ser económicamente accesible, sin embargo, no es culturalmente aceptable, y es esta la razón por la que el vegetarianismo, mientras que puede ser una buena solución para un individuo, no es una solución viable para la sociedad en conjunto.  

Promover al vegetarianismo como la mejor solución a la sostenibilidad del planeta es fútil, e incluso en ocasiones contraproducente, ya que, como veremos más adelante, puede evitar que personas bien intencionadas hagan cambios para ayudar al planeta.

¿Un mundo vegetariano?

A pesar de que el veganismo y vegetarianismo han crecido en popularidad en los últimos años (más el primero que el segundo), sus seguidores representan un porcentaje minúsculo de la población mundial.

Solo el 2-5% de la población occidental sigue alguna forma de vegetarianismo (desde las que permiten huevos y lácteos hasta las que evitan todo producto animal, el veganismo).2Mundo: fuente; Estados Unidos: fuente ,fuente ; España: fuente; América Latina:fuente

Además de la poca gente que adopta una dieta vegetariana, está el hecho de que pocos permanecen en este régimen: el 84% de los vegetarianos eventualmente abandona la dieta y vuelve a comer carne.3fuente

La razón por la cual probablemente muy poca gente sigue una dieta vegetariana (y por la que frecuentemente la abandona) es porque la carne, además de ser un alimento que nutre, también está fuertemente enraizada en nuestra psicología y cultura.

Carne, psicología y cultura

No es difícil darse cuenta que la carne juega un rol central en muchos platillos típicos nacionales (como la carne asada del norte de México). El papel de la carne a veces es más importante, como en días festivos (Navidad, o el Día de Acción de Gracias en Estados Unidos).

La carne ha jugado un rol importante desde el inicio de la cultura –de hecho se argumenta que fue esencial para dar inicio a la cultura–. Cazar animales de forma cooperativa y subsecuentemente compartir la carne ayudó a promover la socialización humana y el desarrollo del lenguaje (para comunicarse y desarrollar estrategias de caza).4fuente, fuente

Además se especula que los orígenes de expresión artística se relacionan con rituales de caza de animales.5fuente

Pintura del Paleolítico Superior en la cueva de Lascaux.

Históricamente, la carne también ha representado un símbolo de estatus y poder. Por ejemplo, después de ceremonias griegas y romanas antiguas, la carne sacrificada era reservada para las élites, mientras que las sobras eran regaladas o vendidas al resto del pueblo.6fuente, fuente

En la actualidad, la carne sigue siendo un símbolo de estatus al que habitantes de países en vías de desarrollo aspiran, y conforme aumentan los ingresos per capita en estos países se espera que en paralelo incremente su demanda y consumo.7fuente

El consumo de carne además juega un rol central en nuestro sentido de identidad, tanto colectiva como individual. De acuerdo al sociólogo Claude Fischler, “los seres humanos marcan su membresía a una cultura o a un grupo al afirmar la especificidad de lo que comen”.  En otras palabras, las personas pueden llegar tener un sentido de pertenencia cultural al consumir carne, por ejemplo, “comer carne asada es lo que hacemos en el norte de México”.8fuente, fuente, fuente

Como individuos, también nos identificamos con los alimentos que deseamos (o no) comer. Comer carne, por ejemplo, se ve como un símbolo de masculinidad (para muchos hombres una comida sin carne no es una “verdadera” comida).9fuente, fuente En contraste, el vegetarianismo se percibe como afeminado y pacifista. No sorprende que hay mucho más mujeres vegetarianas que hombres vegetarianos. 10fuente

A su vez, las influencias culturales y psicológicas moldean nuestra biología. Nuestros gustos y preferencias, en gran medida culturalmente aprendidos, se graban en las conexiones neuronales de nuestro cerebro.11En su libro El cerebro que se cambia a sí mismo, Norman Doidge argumenta que “muchos de los gustos que creemos ‘naturales’ se adquieren por aprendizaje y se convierten en algo instintivo para nosotros”. Debido a que nuestro cerebro es maleable, un aprendizaje cultural que está programado en nuestro cerebro es igual de biológico que la necesidad de beber agua cuando tenemos sed. En otras palabras, las ideas culturales cambian nuestra biología.

Posiblemente porque estos lazos biológicos, psicológicos y culturales son tan fuertes o tienen tanto peso en nosotros, no solo hay una resistencia a adoptar una dieta vegetariana (en especial entre hombres), sino que además existe un grado de hostilidad o rechazo hacia el vegetarianismo.12fuente, fuente

Es común que los vegetarianos sean sujetos de burla y que se les califique como ascéticos, sentimentalistas o fanáticos.13fuente, fuente, fuente, fuente

También podemos resaltar el hecho de que una mentalidad rígida (pensar en blanco y negro, o siempre comes carne o nunca lo haces) en este como en cualquier otro ámbito, facilita el estrés, la ansiedad y no conduce al bienestar psicológico.

Por todas las razones anteriores, la mayoría de la población simplemente no dejará de comer carne, y abogar por una dieta vegetariana estricta como medio para proteger al planeta no es el camino a seguir.

Hay una mejor alternativa.

Vegetarianismo flexible: la dieta sostenible  

Para conservar la salud y sostenibilidad del planeta es indispensable disminuir, mas no necesariamente eliminar, nuestro consumo de carne.

Por ejemplo, disminuir nuestro consumo de carne puede comenzar desde hoy mismo y dar beneficios inmediatos en mitigar el calentamiento global (que en este contexto significaría +/-10 años); no hay manera más rápida de impactar positivamente el planeta. En contraste, cambiar las fuentes de energía a fuentes renovables, aunque necesario, no son suficientes para frenar el calentamiento global (y los cambios tardarían varias décadas en manifestarse). No actuar significa enfrentarse a consecuencias irreversibles que nos afectan a nosotros y a las futuras generaciones.14Enfocarnos en la cantidad de carne consumida no le resta importancia al hecho de que también se de de considerar la calidad de esta. Es igual de necesario cambiar la forma en que se produce la carne (aunque hablar de esto va más allá del alcance de este artículo).

¿Qué tanto se tiene que disminuir nuestro consumo de carne para que sea sostenible?

Debido a que no toda la carne tiene el mismo impacto, la cantidad varía según el alimento del que hablemos:

Cantidad sostenible de carne de res por semana

Cantidad sostenible de pollo y puerco por semana

Cantidad sostenible de pescado por semana

Como referencia, el estadounidense promedio actualmente consume 1.3 kilos de carne a la semana, el español 1 kilo y el mexicano 750 gramos. (Yo antes consumía 2 kilos de carne cada semana).

Al régimen alimenticio de disminuir en consumo de carne se le conoce como vegetarianismo flexible o flexitarianismo, uno en el que la carne aparece ocasionalmente en la dieta, más no predomina.

El vegetarianismo flexible es una dieta nutricionalmente adecuada, con un bajo impacto medio ambiental, económicamente accesible y, sobretodo, culturalmente aceptable.

Dados los fuertes lazos biológicos, psicológicos y culturales que conlleva el consumo de carne ya discutidos, la gente es más receptiva a la idea de disminuir, mas no eliminar, su consumo.15fuente ,fuente

Pensar en blanco y negro (o comes carne todos los días o nunca comes carne), previene que más personas hagan cambios positivos para ayudar al planeta, cuando esto es lo que con más urgencia necesitamos: es mejor tener 100 personas que siguen una dieta vegetariana flexible, que 98 personas con una dieta alta en carne y 2 personas con dietas vegetarianas estrictas (nuestra situación actual).

De la misma forma que no tienes que ser perfecto para mejorar tu salud, tampoco tienes que ser perfecto para ayudar al planeta. Empieza con aquellos cambios que te sientas cómodo haciendo y progresa de ahí.

Si comienzas con dejar de comer carne un día a la semana, eso está muy bien. Si la dejas de consumir dos veces a la semana, aún mejor. Si después progresas a no comer carne tres días cada semana, luego cuatro, y finalmente llegas a mantener tu consumo en 350-550 gramos semanales, eso sería lo ideal y lo más sostenible.

Lo más importante es comenzar.

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Las preguntas y comentarios son bienvenidos

8 comentarios en “Vegetarianismo flexible: la dieta sostenible para el planeta”

  1. Buenas, gran articulo. Pero para alguien que va al gimnasio y hace musculación ¿no seria algo dificil llegar a la cantidad suficiente de proteinas? Por elemplo 1,6grs x kg siendo una cifra conservadora?
    Que puedo comer para llegar a los macros que sustituyan la carne y me aporte proteinas? Los huevos y el pescado no cuentan jeej
    Gracias y un saludo.

    1. Hola Damian.

      Cuando cambié mi alimentación pensé que sería más complicado, pero no lo es, o al menos a mí no se me hizo tan difícil como pensaba.

      Como sustitutos están los moluscos (los ostiones en lata siendo una opción fácil de conseguir y preparar), yogur griego y jocoque (si toleras los lácteos), y opciones vegetales como frijoles, legumbres, tofu y tempeh (bien preparados saben rico). Y, lógicamente, tienes a la proteína en polvo como opción.

      ¡Saludos!

  2. Genial Guillermo. Quería preguntarte tu opinión sobre la proteína de insecto. Parece ser una posible solución para abastecer de proteína de alto valor biológico a la gente junto con otras lineas de investigación como proteína sintética. Hace un mes abrí un blog sobre Fitness y Nutrición, aunque tengo pocos suscriptores voy a compartir con tu permiso esta entrada en la pagina de FaceBook ya que creo que es necesario que esta información llegue al mayor número de gente posible. Un saludo.

    1. Hola Daniel.

      Sí, los insectos, junto con la carne cultivada en laboratorios, son una buena fuente de proteína sostenible. La barrera de la primera es su poca aceptación en occidente y de la segunda es producirla a grande escala a un precio accessible (se espera que en el 2021 se comercialice en algunos países desarrollados).

      Gracias por compartir el artículo. ¡Un saludo!

  3. Hola Guillermo, se me hace muy difícil imaginar un menú semanal con tan poca carne (entiendo que cuando hablas de “carne”, incluyes pollo y pescado, verdad?. ¿Podrías decirme cómo es tu planificación semanal, por ejemplo, para que me haga una idea. Yo hago entrenamiento con cargas y me preocupa no llegar a la cantidad de proteína adecuada. También me preocupa el no tener un efecto saciante y comer más de la cuenta y ganar grasa.

    Gracias.

    1. Hola Susana,

      En el contexto de este artículo por “carne” me refiero a carne de res, puerco y pollo (gracias por hacerme saber que eso no quedaba claro); el pescado lo incluyo en otra categoría (puedes leer sobre el pescado que recomiendo aquí: https://fitnessvitae.com/pescado-nutricion-sostenibilidad/).

      Entonces, mis recomendaciones son disminuir el consumo de carne (res, puerco y pollo) a 550 gramos a la semana o menos, y a esos puedes agregar pescado o mariscos 1-2 veces por semana (recomiendo sardinas/anchoas/arenque y moluscos).

      Entiendo tu preocupación de no llegar a la cantidad suficiente de proteína, muchos la comparten. Creo que voy a escribir un artículo en el que describo a detalle una planificación semanal de una alimentación sostenible y además nutricionalmente adecuada.

      Por el momento, te doy una lista de donde obtengo mi proteína:
      – Huevo
      – Proteína en polvo (de suero y vegetal): sí me respaldo de proteína en polvo, si no si se me haría más difícil (mas no imposible) obtener mis requerimientos diarios.
      – Sardinas y arenque (a veces anchoas)
      – Ostiones (a veces otros moluscos)
      – Tofu
      – Yogur griego (a veces queso cottage)
      – Lentejas
      – Carne (casi siempre solo la consumo 1 vez por semana, a veces 2)

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