Te voy a platicar de cómo añadir estrategias de mindfulness y mindful eating a un plan de ejercicio y nutrición ayudó a un adolescente a perder 20 kilos adicionales, y de cómo puede ayudarte a ti también.
Ah… y este adolescente de 17 años, Jason, tiene una condición genética llamada Prader-Wili que lleva a las personas que la padecen a buscar comida todo el tiempo, a comer rápido y rara vez sienten que se llenan.
Por lo tanto, comen y comen y comen, y típicamente desarrollan obesidad.
Jason pesaba 116 kg.
Él también tiene una leve discapacidad intelectual, una característica común en personas con Prader-Wili.
Y las típicas estrategias que se intentan para controlar la impulsión por comer son limitar el acceso a la comida, como ponerle seguro a la alacena y al refrigerador.
Estas estrategias pudieran servir en el corto plazo, pero no le dan a la persona estrategias para realmente regular sus comportamiento.
Por esta razón un grupo de investigadores se preguntaron si el uso de estrategias de mindfulness pudieran ayudar a Jason a regular su comportamiento y, por lo tanto, a bajar de peso y mejorar su salud (puedes encontrar la investigación aquí).
Así que Jason, con la guía de su mamá y los investigadores, probó el siguiente plan a lo largo de 4 años:
Año 1: Solo ejercicio.
- Caminar durante 30 minutos todos los días.
Año 2: Ejercicio + nutrición.
- Seguir un plan de nutrición flexible basado en tomar decisiones más informadas acerca de lo que come. No había alimentos prohibidos ni se contaban calorías ni se preocupaba por cantidades específicas de macronutrientes.
Año 3 y 4: Ejercicio + nutrición + mindful eating.
Entre las estrategias usadas estaban:
- comer más despacio (al soltar los utensilios entre bocados, por ejemplo),
- masticar más de los acostumbrado,
- prestar atención a los sabores de la comida,
- visualizar su deseo de comer como algo externo a él y etiquetarlo cuando aparezca (“mira aquí está apareciendo el deseo de comer”), y
- cuando el deseo de comer era muy fuerte, aplicó una estrategia para evitar tomar decisiones impulsivas y, en cambio, actuar de una forma más calmada y relajada (explicar esta estrategia va más allá de lo que puedo abarcar aquí).
Estos fueron los resultados:
Durante el primer año (solo ejercicio) perdió 2.9 kilos durante los primeros 6 meses y después los recuperó.
Durante el segundo año (ejercicio + nutrición) perdió 3.2 kilos.
De forma gráfica:

¿Y qué paso durante el tercer y cuarto año cuando se agregaron las estrategias de mindful eating?
Jasón perdió 20.2 kg.
De forma gráfica:

En total, Jason pasó de 116 kilos a 90 kilos.
Una vez que se acabó la intervención, y sin el seguimiento de los investigadores, Jason perdió 3.2 kilos adicionales durante los siguientes 3 años.
En otras palabras, mantuvo el peso que había perdido.
¿Qué te puedes llevar de esto?
El ejercicio y el plan de nutrición ciertamente ayudan y son indispensables.
Pero lo que más le sirvió a Jason fueron las estrategias de mindful eating.
¿Por qué?
Porque le dieron herramientas para regular su comportamiento de forma más consciente, cosa que no había aprendido con estrategias pasadas.
Este es un solo caso, claro.
Y además es un caso extremo.
Pero los casos extremos pueden ser ilustrativos para el resto de nosotros.
Si le funcionó a alguien cuya condición genética jugaba en su contra, es probable que también nos funcione a nosotros y en un lapso de tiempo más corto.





