El detector de patrañas: cómo encontrar información de salud confiable (y evitar ser engañado)

Sigue los 7 puntos del detector de patrañas para distinguir información de salud confiable de la que no lo es.
información de salud 2

El océano de información en el que nos sumergimos tiene sus beneficios: en tan solo unos clics podemos acceder a todo el conocimiento acumulado a través de la historia humana.

Pero también nos trae problemas: desinformación y confusión.

No tienes el tiempo (ni el deseo) de examinar a detalle cada fuente de información para comprobar su veracidad. Lo que sí puedes hacer es poner en práctica los 7 puntos del detector de patrañas.

7 puntos a seguir al examinar información de salud

Entre más puntos uses, mayor la probabilidad de obtener información certera.

Punto 1. ¿Quién proporciona la información?

Esta pregunta es la manera más rápida de (casi siempre) discernir entre fuentes confiables de las que no lo son.

Al revisar una fuente de información, pregúntate:

  • ¿Quién creo la página web? ¿Quién escribió el libro?
  • ¿Por qué la creo? ¿Por qué lo escribió?
  • ¿Por qué es un experto en la materia?

Confiables (casi siempre):

Pueden (o no) ser confiables:

No confiables (casi siempre):

  • Periódicos
  • Libros de editoriales comerciales (Penguin Random House, Aguilar, Oceano…) 1Red Pen Reviews hace reseñas independientes de libro de nutrición con base en su veracidad científica
  • Noticieros de TV
  • Publicaciones en redes sociales
información de salud confiable

Mientras que basarnos en quien proporciona la información es una regla general que casi siempre está en lo correcto, también es la regla que más se presta a errores.

No confíes ciegamente en “autoridades” o en títulos. No por que alguien sea médico o tenga tres doctorados equivale a que sea una fuente confiable. 

No estoy diciendo que la opinión de quien sea tenga el mismo peso. Un médico definitivamente será una fuente más confiable que lo que dice la vecina. Lo que estoy diciendo es que su título no equivale a veracidad.

Hay muchos médicos que dicen patrañas como el Dr. Oz en Estados Unidos que promueve suplementos milagro para quemar grasa y aumentar el metabolismo, o el Dr. David Duarte en México que recomienda “tomar limón en ayunas para alcalinizar el cuerpo y curar gastritis y colitis”.

En las palabras del astrofísico Carl Sagan:

Las “autoridades” han cometido errores en el pasado. Lo harán otra vez el futuro. Tal vez una mejor manera de decirlo es que en ciencia no hay autoridades; a lo mucho, hay expertos.

Las mejores fuentes serán aquellas que comunican la ciencia clara y correctamente. Para determinar quién lo hace mejor, ve al punto 2.

Punto 2. ¿Muestra referencias científicas para apoyar sus afirmaciones?

Selecciona fuentes cuyo contenido está basado en evidencia científica, no en la opinión de una persona u organización.

Aquí lo que importa es analizar el mensaje, no el mensajero.

Si la fuente no es una organización gubernamental y no muestra referencias que tú mismo pudieras acceder, ignora la información. (Esto no significa que debas analizarla tú mismo, sino que tengas la opción de hacerlo si así lo deseas).

Ignora fuentes como esta:

¿Fuentes proporcionadas? Ninguna.

Ahora, no todas las referencias son las mismas. Lo que buscamos son referencias a evidencia científica. En temas de salud, citar una nota periodística, una revista o un libro no cuenta como evidencia.

Para camuflarse como científico, muchas publicaciones dicen algo como “estudios demuestran que…” sin nunca crear una liga a dichos estudios, o al poner una liga que no lleva a evidencia científica. Por ejemplo:

Le das clic en “estudios” y te lleva a:

Estos no es un estudio. Ignorar.

Lo que buscas es una cita como la siguiente:

Al darle clic en “estudio” te lleva a una referencia científica:

estudio científico e información

Gracias.

Punto 3. ¿Qué tan fuerte es la evidencia que dan?

Si la fuente que examinas sí muestra referencias científicas, ¿qué tan fuerte es la evidencia que dan?

¿Muestran varias fuentes o citan a un solo estudio para hacer su caso?

Un solo estudio rara vez prueba algo.

Determinar con un alto grado de certeza que algo es veraz es como armar un rompecabezas. Un estudio representa una sola pieza del rompecabezas. No es una prueba de que algo es cierto (o falso). Te podrá dar pistas, sí, pero no te da la imagen completa.

Básate en fuentes que muestren varias piezas de la evidencia, no solo una.

estudio, evidencia e información

Punto 4. ¿Me proporciona una única solución para mis problemas?

Las soluciones en salud, en especial en nutrición y ejercicio, rara vez tienen una sola respuesta.

Si una página o libro promociona a un nutriente (como la vitamina C) o a una dieta (keto, paleo, ayuno intermitente, metabolismo acelerado…) como “la única manera de perder peso”, “la solución”, “la mejor dieta” o “la cura”, ignórala.

Lo mismo aplica para publicaciones que hablan del “mejor entrenamiento”. No hay tal cosa.

Para mejorar tu cuerpo y salud tienes opciones (y muchas), no te fíes de fuentes que te digan lo contrario.

Punto 5. ¿Cómo comunica su mensaje? ¿Usa lenguaje dramático, rimbombante y florido?

Estate alerta a palabras y frases como:

  • Fórmula
  • Secreto
  • Revolucionario
  • Innovador
  • Cura
  • Único
  • “En tan solo #días…”
  • “Rápidos resultados…”

Si suena demasiado buena para ser verdad, probablemente lo sea.

También presta atención a fuentes que denigran ideas que van en contra de la suya, en especial si no proporcionan evidencia de su postura. Un ejemplo sería que un promotor de la dieta keto te diga que los carbohidratos engordan o que son “malos” (por cierto, los carbohidratos no engordan).

Punto 6. ¿Quién se beneficia?

¿Quién se beneficia de la información que estás leyendo?

En otras palabras, ¿la fuente de información es independiente? ¿hay conflictos de interés?

Por ejemplo, si un artículo te habla de los “milagros” de las cetonas exógenas y al mismo tiempo te las quiere vender, eso enciende luces rojas. Tener conflictos de interés tiende a interferir con la objetividad: se sesgan resultados y se omiten hallazgos contradictorios.2fuente, fuente

Sin embargo, de la misma forma que un título médico no equivale a veracidad, tener conflictos de interés no equivale a que la información no sea de fiar. Un artículo puede evidenciar los beneficios de los suplementos de proteína de suero (de los que sí hay), y te recomienda una marca específica que patrocina al autor. ¿Esto desacredita la información del artículo? No necesariamente.

Usa tu juicio al analizar la información con los puntos anteriores, y en especial pon en práctica el siguiente y último punto.

Punto 7. Googlea lo opuesto 

Para asegurarte de obtener una visión amplia de la realidad, “Googlea lo opuesto” de lo que has leído.3Una técnica que tomé de John Berardi y que adapté para nuestros fines.

Por ejemplo, en uno de mis artículos argumento con evidencia científica que el colesterol no causa enfermedad cardiovascular.

Aplica esta técnica al buscar lo opuesto en Google:

  • “El colesterol causa enfermedad cardiovascular”
  • “Por qué el colesterol causa enfermedad cardiovascular”
  • “¿Qué causa enfermedad cardiovascular?”

O puede que encuentres un artículo que habla de los beneficios del ayuno intermitente. Por tanto, buscas en Google:

  • “Ayuno intermitente problemas”
  • “Ayuno intermitente peligros”
  • “Ayuno intermitente mitos”

Al leer de diferentes fuentes, pregúntate:

  • ¿Qué fuente muestra más sólida evidencia científica?
  • ¿Qué fuente hace el mejor argumento con esa evidencia?
  • ¿Qué fuente muestra ambos lados de la historia?
  • ¿Qué fuente comunica la información con mayor imparcialidad?
  • ¿Alguien se beneficia?

Una vez hecho esto, puedes decidir con mayor seguridad en qué fuente confiar.

Este punto puede ser difícil de poner en práctica, pero es el que más nos beneficia. 

Tendemos a inconscientemente basarnos en información que confirme lo que creemos que es verdad (o lo que queremos que sea verdad) –un sesgo de confirmación–. Todos lo hacemos. Sin embargo, esto nos da una visión limitada de las cosas y nos dificulta cuidar de nuestro cuerpo y salud.

Por ejemplo, si queremos que cierto suplemento funcione para quemar grasa o para eliminar algún problema de salud (¿quién no lo quisiera?), ni siquiera investigamos para ver sí sirve o no. Queremos que sea cierto.

La verdad a veces puede ser incómoda, en especial cuando va en contra de concepciones o creencias arraigadas. Si nuestra meta es mejorar nuestro cuerpo y salud, necesitamos buscar lo opuesto, tolerar la incomodidad de que podemos estar equivocados y estar abiertos a cambiar de opinión.

Usa un ojo crítico

Al igual que la comida chatarra, la información chatarra es ubicua. Examínala con un ojo crítico.

Mantén una postura inicial de escepticismo al exponerte a una nueva fuente de información y analízala baja la lupa de los 7 puntos del detector de patrañas. No es un sistema perfecto, pero te apuntará en la dirección adecuada.

El pensamiento crítico es la única arma que el hombre tiene contra los peligros de la vida. Si yo no pienso críticamente, entonces estoy sujeto a todas las influencias, a todas las sugestiones, a todos los errores, a todas las mentiras que se esparcen… Uno no puede ser libre […], al menos de que uno piense críticamente.

Erich Fromm

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Las preguntas y comentarios son bienvenidos

2 comentarios en “El detector de patrañas: cómo encontrar información de salud confiable (y evitar ser engañado)”

  1. Hola Guillermo, excelente artículo. En efecto, el avance informático, ha traido paradógicamente mucha “basura” que es muy difícil (no imposible) hallar lo valioso. Los 7 puntos que sugieres para realizar una eficiente busca, me parecen muy acertados. Adicionaría, que dado la intensa lucha de intereses económicos políticos, a veces esta tarea es mas compleja para sacar en conclusión lo bueno, para uno. Por ejemplo, la mercadotécnia también suele recurrir al protagonismo espontáneo que hay en las redes sociales como “evidencia real”, hay jóvenes que se prestan a realizar experimentos en propio cuerpo, para denotar que el consumo de decenas diarias de huevos o el alimentarse excluivamente con muchos gramos diarios de carne roja, no provocan ningún estado mórbido (apoyados en estudios seudocientíficos), mostrando resultados “normales”de análisis clínicos básicos de sangre, y poniendo en riesgo su propia salud y la de sus seguidores.

    1. Hola Elias, es un bueno punto el que mencionas. En redes sociales rara vez se ilustra el panorama completo y rara vez se muestran las cosas en contexto. Ahí en donde más debemos de encender nuestras “antenas” de pensamiento crítico.

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