Descentramiento, ¿la más potente estrategia para regular antojos?

descentramiento antojos

Para lidiar con antojos, parece como si solo hubiera dos opciones: resistirlos o ceder ante ellos. 

Hay un tercer camino.

¿Qué sucedería si aparece un antojo, lo observas sin resistirlo ni tratar de eliminarlo y simplemente esperas? 

El antojo eventualmente desaparecería. 

Sí o sí. 

Verás, los antojos son estados mentales transitorios.

Son pensamientos que aparecen y desaparecen por sí mismos sin que tú hagas nada.

No duran. 

Son insustanciales e impermanentes. Velos como tal. 

Todos los antojos que has tenido en tu vida ya no existen (ni siquiera son una memoria). 

El próximo antojo que tengas también dejará de existir. 

El verdadero problema no es tener antojos en sí, sino nuestra resistencia interna a “estar” con ellos. 

Cuando los resistes, persisten. 

Sin embargo, esto tampoco significa que la única alternativa a resistirlos sea ceder ante ellos. 

No porque un antojo haya surgido en tu mente, significa que tengas que hacerlo caso.

La solución: aceptar que están ahí y verlos como estados mentales transitorios. 

Paradójicamente, cuando dejas de dolorosamente resistirlos o impulsivamente satisfacerlos, y en cambio “estás” con ellos y los reconoces por lo que realmente son, los antojos se evaporan. 

¡Puf!  

descentramiento para regular antojos

Esta perspectiva deriva de dos componentes de mindfulness: aceptación y descentramiento. 

Y varios estudios sugieren que ver a los antojos de esta manera es una efectiva estrategia para regularlos, quizás la más potente.1Revisión de la evidencia: fuente; Estudios: fuente, fuente, fuente, fuente.

Pongámoslo en términos prácticos. 

La próxima vez que tengas un antojo, intenta lo siguiente

Primero, obsérvalo sin resistirlo ni ceder ante él. No debería de haber un sentido de lucha.

Te puedes decir algo como: 

El antojo está aquí y esto es lo que estoy sintiendo en este momento. Y estoy bien con ello. 

En otras palabras, aceptas que esa es tu experiencia. Al principio, esto puede ser incómodo. Es normal. Con la práctica, la incomodidad disminuye. 

Después, reconoce la naturaleza transitoria del antojo:

Esto es solo un pensamiento, un estado mental impermanente, no va a durar. En una hora probablemente ni me acuerde de que estoy teniendo esta experiencia. 

Con esta estrategia no estás diciendo que “sí” ni estás diciendo que “no”.

Estás decidiendo no decidir. 

Al aceptarlos y verlos como fenómenos pasajeros, los antojos naturalmente desvanecen. 

Reconocer esto es liberador, ¿no crees? 

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