Si tú (o tus pacientes) toman cualquier suplemento o medicamento, este artículo te va a interesar.
En especial si lo tomas para obtener un resultado puntual como perder peso, dormir mejor, regular ansiedad o regular niveles de glucosa en sangre.
Este artículo es una de continuación de mi escrito sobre el medicamento semaglutida.
Quiero atar unos cabos que deje sueltos (si no lo leíste, no es esencial haberlo leído).
Te doy el resumen en 4 oraciones:
- Los medicamentos con semaglutida (como Ozempic y Rybelsus) son efectivos para perder peso y regular los niveles de glucosa.
- En promedio, ayudan a perder 11.85% del peso corporal.
- Sin embargo, cuando las personas los dejan de tomar, después de un año recuperan dos tercios del peso perdido.
- Una de las razones por las que considero que recuperaron su peso es porque no cultivaron hábitos de estilo de vida.
Aquí te comparto otra potencial razón de por qué recuperaron su peso.
Y te platico sobre una consecuencia no intencionada de tomar suplementos o medicamentos que sí funcionan.
Lo que te compartiré no solo aplica para la meta de perder peso, si no para cualquier otra meta.
Uso a la pérdida de peso como ejemplo porque es de las metas más comunes y de las más investigadas.
Bien.
Sigamos.
Supongamos que quieres perder peso.
Entonces te enfocas en mejorar tus hábitos de alimentación y ejercicio. Perfecto.
Además, decides tomar un medicamento que disminuye el apetito para echarte la mano.
Y después de 6 meses pierdes 15 kilos.
Genial.
La cosa es esta:
¿A qué le atribuyes tus resultados?
¿A los cambios de hábitos de alimentación y ejercicio?
¿Al medicamento?
¿A los dos de igual manera?
Si dejas de tomar el medicamento, ¿qué pasaría?
¿Qué hubiera pasado si no hubieras tomado el medicamento?
Un original estudio investigó justamente esto y los resultados nos dan una lección importante.
En este estudio un grupo de 80 mujeres con obesidad se dividieron en 3 grupos:
- Grupo Hábitos: recibieron asesoría en hábitos de nutrición y ejercicio.
- Grupo Medicamento: recibieron medicamento para disminuir apetito, sin ningún tipo de asesoría.
- Grupo Hábitos + Medicamento: asesoría en hábitos + medicamento.
Después de 6 meses, esto ocurrió:
- Grupo Hábitos: perdieron 10.9 kilos, un promedio de 1.8 kilos por mes, lo cual es buen progreso.
- Grupo Medicamento: perdieron 14.5 kilos.
- Grupo Hábitos + Medicamento: perdieron 15.3 kilos.

Tiene sentido que la pérdida de peso haya sido mayor al combinar hábitos con el medicamento.
Pero, pero…
Esto no es lo interesante.
Lo interesante es lo que ocurrió después de los 6 meses: todas las participantes del estudio dejaron su tratamiento.
Las que recibían asesoría dejaron de recibir asesoría.
Las que tomaban el medicamento lo dejaron.
Y las que recibían las dos tratamientos también lo dejaron.
Ahora iban a seguir por su cuenta, sin apoyo.
Después de un año sin tratamiento, esto sucedió:
- Grupo Hábitos: recuperaron 1.9 kilos (17% de lo que habían perdido)
- Grupo Medicamento: recuperaron 8.2 kilos (57% de lo que habían perdido)
- Grupo Hábitos + Medicamento: recuperaron 10.7 kilos (70% de lo que habían perdido)
De forma gráfica:

Esto es lo paradójico:
Al largo plazo, les fue mucho mejor a las personas que recibieron asesoría en hábitos SIN la ayuda extra del medicamento.
De hecho, tomar el medicamento aparentemente comprometió los beneficios de la asesoría.
¿Cómo puede ser esto?
Una explicación es que las personas que recibieron el tratamiento combinado (asesorías + medicamento) atribuyeron su pérdida de peso, de forma consciente o no, al medicamento y no a la asesoría en hábitos.
Por lo tanto, al dejar el medicamento quizás pensaron algo como:
¿Ahora cómo le voy a hacer sin el medicamento?
Ya no voy a poder mantener resultados.
No tenían la autoeficacia para mantener su peso, o la creencia de que de poder llevar a cabo las acciones necesarias para mantenerlo.
En cambio, las personas que únicamente recibieron la asesoría en hábitos atribuyeron los resultados a sus acciones.
Y, por lo tanto, tenían la confianza en ellos mismos para mantener su peso:
Si pude perder peso por mi cuenta entonces también podré mantenerlo.
Esta explicación es apoyada por otro estudio similar en el que los investigadores concluyeron:
“Los participantes con creencias más fuertes en suplementos tienden a perder menos peso.
La expectativa de beneficios de tomar (suplementos) puede ser desventajoso en condiciones donde la primera línea de tratamiento es conductual.”
La lección de hoy:
Si tomas un suplemento o medicamento para echarte la mano con un resultado puntual (perder peso, dormir mejor, regular niveles de glucosa, etc.), velo como una pequeña ayuda extra de corto plazo.
Mentalízate de que, en el largo plazo, los resultados vienen principalmente de tus hábitos, de las acciones que pones en práctica cada día.
(Y si consultas a pacientes, es buen idea comunicarles esto para establecer las expectativas adecuadas).
Por ejemplo:
Si tomas melatonina para dormir, vela como una ayuda temporal en lo que mejoras lo que más importa: tus hábitos de sueño.
Esta perspectiva te facilitará eventualmente dormir bien sin el suplemento.
Ahora:
Hay situaciones en los que los hábitos de estilo de vida no son suficientes, por más buenos que sean, y en los que se necesitan tomar suplementos o medicamentos como una ayuda extra de por vida.
Por ejemplo: casos avanzados de diabetes, hipotiroidismo, altas partículas de LDL por genética, entre otros.
Pero esto se tiene que determinar caso por caso.
Y de estos casos no me estoy enfocando aquí.
Repito:
Si tomas un suplemento o medicamento para ayudarte con un resultado puntual, velo como una pequeña ayuda extra de corto plazo.
Y mentalízate de que, en el largo plazo, los resultados vienen principalmente de tus hábitos.





