El proceso de cuidar de tu cuerpo y salud típicamente va algo así: establece una meta, haz un plan, cambia hábitos y poco a poco avanza hacia la meta.
Pero esta no es la única manera.
El filósofo Kieran Setiya, quien a su vez se basa en Aristóteles, hace la distinción entre dos tipos de actividades: télicas y atélicas.
En griego, telos significa propósito, objetivo o meta.
Entonces:
Las actividades télicas son aquellas que haces hoy para obtener un resultado futuro.
Son un medio para un fin.
Por ejemplo:
- Hacer ejercicio para perder peso.
- Estudiar para obtener la maestría.
- Escribir para publicar un libro.
Este tipo de actividades tienden a predominar en nuestra vida diaria.
Pero hay un problema con ellas.
Si no logras la meta, sientes que has fracasado.
Si sí la logras, la felicidad y gozo que obtienes de lograr la meta se desvanece poco tiempo después de haberla logrado.
Digamos que te ejercitas y alimentas saludable para perder 5 kilos.
Eventualmente alcanzas esta meta y te sientes bien contigo mismo.
Excelente.
Pero un par de días después, la alegría de este logro desaparece.
¿Y ahora?
Entonces creas la meta de correr un medio maratón y regresas a entrenar para lograrlo.
Completas el medio maratón y te sientes feliz, pero la felicidad de este logro vuelve a desaparecer algunos días después.
¿Y luego?
Te propones otra meta.
Y se repite el proceso.
Por más metas que logras, permanece una sutil sensación de insatisfacción, una sensación de que no has llegado a un estado en el que todo está en orden y en el que ahora sí te podrás relajar y sentirte completo.
Mientras que las actividades télicas son significantes e importantes (y no estoy proponiendo que las abandones), rara vez brindan una satisfacción duradera.
No es sostenible perseguir meta tras meta tras meta tras meta para sentirte satisfecho.
Aquí es donde el otro tipo de actividad llega al rescate:
Las actividades atélicas, aquellas haces hoy por el gozo que te brindan hoy.
Son un fin en sí mismo.
La recompensa no está en algún potencial resultado futuro, sino en la actividad misma.
Por ejemplo:
- Corres porque te gusta correr, no porque quieres aumentar tu VO2max y disminuir tu riesgo de muerte.
- Sales a caminar porque es placentero, no para acumular 10,000 pasos diarios y quemar calorías para perder peso.
Este tipo de actividades no tienen una fecha límite que marcas en tu calendario.
Son un proceso continuo que no tiene fin.
Y el camino de cultivar y mantener salud y bienestar tanto hoy como en el futuro requiere de una mezcla de actividades tanto télicas como atélicas.
Ahora:
La distinción entre actividades télicas y atélicas no siempre es clara.
Hay actividades que pueden ser ambas.
Un proyecto enfocado en metas puede ser intrínsecamente gratificante.
Escribir artículos para esta página web es tanto atélica como télica para mí: me gusta el proceso de escribir y organizar mis ideas y al mismo tiempo me permite alcanzar la meta de crear y vender cursos como este de alimentación consciente.
La clave está en el enfoque que le das a esa actividad.
No necesariamente tienes que cambiar las actividades que haces, sino encontrar lo atélico en ellas.
Por ejemplo, si haces ejercicio exclusiva o principalmente para perder peso, ¿hay un enfoque que le pudieras dar que no esté enfocado en lograr una meta futura?
Sí, establece metas y esfuérzate por alcanzarlas.
Pero no vivas para metas distantes.
En las palabras del escritor Oliver Burkeman:
Los resultados no lo son todo.
De hecho, es mejor que no lo sean, porque los resultados siempre llegan después, y después siempre es demasiado tarde.





