Durante los últimos meses he estado leyendo libros de aventura y sobrevivencia como Endurance: Shackleton’s Incredible Voyage, Dove: An Extraordinary Around-the-World Adventure, Adrift: Seventy-six Days Lost at Sea y Maiden Voyage.
Un tema que resalta en estos libros es nuestra capacidad humana para adaptarnos a una realidad que, antes de estar en ella, hubiera sido inimaginable.
En el caso de Shackleton y la tripulación del barco The Endurance, adaptarse a vivir durante más de un año en placas de hielo en la Antártida a temperaturas bajo cero con una dieta a base de carne de foca y pingüino.
Y, a pesar de su precaria situación, tener pensamientos como estos:
“Vivimos en una pequeña choza llena de humo, sucia y destartalada, con apenas espacio suficiente para hacernos caber a todos: una existencia horrible y, sin embargo, somos bastante felices”.
O el caso de Steven Callahan (Adrift), adaptarse a vivir durante 76 días a la deriva en el Atlántico en una balsa inflable de 1.8 m de diámetro subsistiendo de una taza de agua al día y del poco pescado que podía capturar.
Y aun así experimentar riqueza:
“Me encuentro a mil millas de cualquier compañía, dinero o lujo y, aun así, tengo una sensación de riqueza”.
También está la experiencia de Tania Aebi (Maiden Voyage), quien, en una historia mucho menos extrema que las anteriores, se adaptó, a pesar de tener miedo, a estar 360 días sola, sin compañía humana, mientras le daba la vuelta al mundo en velero.
Te comparto esto porque, desde una perspectiva, el proceso de mejorar tu salud es adaptarte a otra manera de vivir.
Una que, dependiendo de tu punto de partida, quizás hoy sea inimaginable.
No otra forma de vivir como la de los tripulantes de The Endurance o Steven Callahan, claro.
Pero si los tripulantes de The Endurance pudieron adaptarse, en sus palabras, a “una existencia horrible” y aun así estar “bastante felices”, y si Steven Callahan pudo experimentar una “sensación de riqueza” intentado sobrevivir a la deriva, nosotros también podemos adaptarnos a una existencia diferente a la que tenemos hoy y sentirnos bien.
Tu proceso de adaptación hacia mayor bienestar puede involucrar tanto cambios internos como externos.
Por ejemplo, adaptarte a cambios externos en tus hábitos como:
- No tomar alcohol (o casi nada).
- Hacer actividad física diaria.
- Dejar de fumar.
- Despedirte de benzodiacepinas después de años de depender de ellas.
O a cambios internos en tu forma de pensar, sentir y ser como:
- Cultivar autoestima y confianza que no dependen de tu apariencia física.
- Disfrutar de hacer ejercicio y comer saludable.
- Confiar en las señales de tu cuerpo para regular tu alimentación sin depender de una dieta.
- Vivir en paz con una enfermedad crónica que está fuera de tu control.
En este momento, este tipo de cambios pueden sentirse inimaginables, imposibles, impensables, a años luz de distancia.
Y que se sienta así es normal.
El psicólogo Gilbert, en su libro Tropezando con la felicidad, argumenta que con frecuencia predecimos incorrectamente cómo nos sentiríamos ante una diferente forma de vivir en el futuro.
Pero la realidad es que… te adaptas.
Esa forma de vivir que hoy se siente difícil, si no es que imposible, se puede convertir en tu nuevo normal.
Cuando Karla llegó conmigo, me dijo: “No podía correr ni 100 metros sin sentir que me moría”. Y nunca imaginó que le llegaría a gustar correr.
Poco a poco mejoró su condición física, corrió sus primeros 5K y luego sus primeros 10K.
Lo que antes le parecía inimaginable –correr y disfrutarlo–, en sus palabras, “se volvió parte de mi cotidianidad”.
Dostoyevski expresó esta capacidad humana de adapatación idea en Memorias de la casa muerta:
“El hombre es una criatura que puede acostumbrarse a cualquier cosa, y creo que esta es la mejor manera de definirlo”.
Y también lo expresó Thoreau en Walden:
“El hombre es un animal que, más que cualquier otro, puede adaptarse a todos los climas y circunstancias”.
Esta capacidad de adaptación es la que, como especie, nos permitió emigrar del este de África y habitar cada rincón del mundo.
Y es una capacidad que tienes y que puedes usar para tener el bienestar y la vida que quieres.
¿Hay algún cambio en tu vida, interno o externo, que hoy se siente extremadamente difícil?
¿Qué consideras que necesitas para adaptarte a ese cambio?
Si quieres adaptarte gradualmente a una forma de vivir con más salud, energía y bienestar, escríbeme a mi WhatsApp aquí. Te haré unas preguntas para entender tu situación y, si tiene sentido, vemos juntos cómo podría ayudarte en una llamada breve.





