Un superpoder para obtener y mantener resultados

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En un mundo de resultados rápidos y “pierde 7 kilos en 30 días”, hoy te quiero platicar de lo que sea ha vuelto el menos popular pero quizás el más importante de los superpoderes: la paciencia. 

Oír que mejorar tu cuerpo y salud requiere paciencia puede ser desagradable. No nos gusta oír que las cosas toman tiempo. 

Y quizás en este momento sientes el impulso de cerrar este artículo. Dale 2 minutos. 

Hoy no te vengo a simplemente decir “sé paciente”. 

Es un consejo que, mientras genéricamente útil, no te dice exactamente cómo lograrlo.

Lo que vengo a compartirte es un cambio de perspectiva que tal vez te facilite cultivar la paciencia: 

Primero, reconoce que los cambios en tu cuerpo y salud no están 100% bajo tu control.

Si lo estuvieran pudieras subir y bajar de grasa y músculo a tu gusto y con precisión, algo que sabemos que no ocurre. 

Puedes decirle a tu cuerpo:

“Pierde 5 kilos de grasa, en este momento.” 

O “gana 5 kilos de músculo, ahora.”

O “disminuye tus niveles de colesterol, ya.”

Y no ocurrirá. 

¿Por qué?

Porque no lo controlas directamente. 

Y gran parte de la impaciencia que sentimos surge por querer controlar algo que es inherentemente incontrolable.

La solución: abandona tus esfuerzos por querer forzar que tan rápido obtienes resultados.

Querer dictar qué tan rápido cambia tu cuerpo solo hace que pases gran parte del tiempo sintiéndote frustrado cuando inevitablemente te das cuenta de que las cosas no avanzan como quieres.

De la misma forma en la que no puedes forzar el ritmo al que crece un árbol, tampoco puedes forzar el ritmo en el que los cambios en tu cuerpo se desenvuelven. 

Las cosas toman el tiempo que necesitan tomar. 

No puedes acelerarlo. 

Y obtener los resultados que buscas probablemente tomarán mucho más tiempo de lo que crees. 

Y esto está bien. 

Todo lo que vale la pena en la vida toma tiempo. 

Cuando aceptas la realidad de que no puedes dictar el ritmo al que avanzan las cosas, cuando abandonas “soluciones mágicas” y “resultados instantáneos” y resistes el impulso de apresurarte, la frustración e impaciencia se desvanece. 

Y quizás con una sensación de alivio podrás entregarte al proceso y relajadamente enfocarte en lo que realmente importa y en lo único que está completamente bajo tu control: las acciones que pones en práctica hoy

Segundo, enfócate en mejorar una pequeña cosa a la vez.

Puede que reconozcas que lo único que controlas son tus acciones, pero aún así sentir el impulso de implementar múltiples cambios en tu vida de un día para otro (quizás por una aún no detectada impaciencia de querer obtener resultados ya). 

Resiste esta tentación. 

Enfocarte en una pequeña mejora a la vez no te dará resultados en un día ni en una semana ni en un mes. 

Sin embargo, cultivar la paciencia de hacer pequeños, graduales y progresivos cambios te permite de seguir mejorando semana tras semana, mes tras mes y año tras año. 

Te da resistencia y persistencia.  

Piénsalo: una pequeña mejora en tus hábitos cada dos semanas significa 26 mejoras (!) a lo largo de un año. 

Y puedes tener la seguridad de que 26 mejoras te darán o acercarán a los resultados que buscas. 

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