Lo reconozcas o no, qué comes y cuánto comes es influenciado por la comida que hay a tu alrededor.
Si un alimento es visible y accesible, lo comerás más.
Si un alimento no es visible y no es accesible, no lo comerás.
Puesto de otra manera:
Si un alimento está en tu hogar, eventualmente tú, o alguien que vive contigo, lo va a comer. Quieras o no, lo planees o no, sucederá.
Esto puede perjudicarte: alguien lleva pastel a tu casa o coloca una bolsa de papas fritas en la mesa, y cuando menos te das cuenta ya estás comiendo de ello.
Pero también te puede beneficiar: si tienes verduras, frutas y otros alimentos saludables en tu casa, los comerás.
Veamos cómo usar puedes este fenómeno a tu ventaja.
🤓 A más detalle – ¿Ver comida, comer comida?
Hay interesantes estudios que ilustran cómo la visibilidad y accesibilidad de la comida afecta lo que comemos sin que estemos conscientes de ello.
Por ejemplo:
- Un astuto estudio encontró que aquellas personas que comieron sopa de un tazón “sin fondo” (se rellenaba de sopa sin que se dieran cuenta) comieron 73% más sopa (113 calorías) que aquellos que comieron la sopa de un tazón normal. Los del tazón “sin fondo” siguieron comiendo porque había señales visuales (sopa en su tazón) que les indicaba que no habían acabado.
Moraleja: en lugar de comer hasta que dejar el “plato limpio”, come hasta sentirte satisech@ (lo que viste al inicio de este curso).
Otros casos:
- Una investigación comparó la cantidad de chocolates Kisses que un grupo de oficinistas comían al colocar los chocolates en 2 diferentes lugares: encima del escritorio (visible) y en un cajón del escritorio (invisible). ¿Resultado?
- Encima del escritorio (visible): 9 chocolates consumidos por día
- Cajón del escritorio (invisible): 6 chocolates consumidos por día
- Un estudio similar encontró que secretarias que tenían acceso a chocolates en un contenedor transparente (visible) comieron 3 chocolates más cada día en comparación con aquellas que tenían un contenedor opaco (invisible).
El poder de que vemos para influir en nuestra alimentación explica por qué el tamaño de los contenedores afecta cuánto comemos. Si el plato, vaso o cubierto que usamos es más grande, es más probable que comamos más; si es más pequeño, es más probable que comamos menos:
- En un estudio, personas que usaron un tazón grande se sirvieron 31% más nieve en comparación con las personas que usaron un tazón pequeño. Si además del tazón grande también usaron una cuchara grande, el exceso de comida incrementaba a un 57% o 232 calorías adicionales.
Tener más espacio dónde servirte da la percepción de que no llevas suficiente comida e inconscientemente te sirvas más y comes más.

No solo es la visibilidad de la comida que nos afecta, sino también su accesibilidad:
- El estudio anterior de los chocolates Kisses hizo otra comparación para saber en qué situación las oficinistas comían más chocolates: en un cajón del escritorio (fácil acceso) o en una repisa a 2 metros del escritorio (difícil acceso). ¿Resultado?
- Cajón del escritorio (fácil acceso): 6 chocolates comidos por día
- Repisa a 2 metros del escritorio (difícil acceso): 3 chocolates comidos por día
Todos estos ejemplos ilustran porque las cafeterias usan vitrinas transparentes para mostrar sus postres, porque se coloca comida chatarra enseguida de la caja del supermercado y porque la publicidad con apetitosa comida funciona.
Mientras que no podemos eliminar todas las influencias de lo que hay a nuestro alrededor –nuestro entorno–, sí podemos mitigarlas al estar conscientes de ellas.
Cómo diseñar tu hogar y cocina para comer mejor (sin pensar tanto en ello)
Mejorar el ambiente de hogar consiste en dos simples conceptos:
- Haz visible y accesible a los alimentos saludables. Haz que sea fácil comer saludable.
- Haz invisible y/o inaccesible a los alimentos “chatarra”. Haz que sea difícil e inconveniente comer alimentos poco nutritivos.
1. Al hacer las compras
Los alimentos que hay en tu hogar dependerán, lógicamente, de lo que compres:
- Haz una lista con alimentos saludables que te gustan y que sabes que vas a comer. Si no está en la lista, no lo compres (en especial si es un alimento del que comes mucho si está enfrente de ti).
- Haz las compras después de haber comido o cuando no tengas hambre. Esto disminuye antojos y la probabilidad de hacer compras impulsivas.
- Pide tu comida en línea, así ahorras tiempo y evitas la tentación de comprar algo que no tenías contemplado.
- Si decides comprar algún alimento “chatarra”, cómpralo en pequeñas cantidades.

2. Al organizar los alimentos
Una vez que has hecho las compras, organízalos inteligentemente en tu hogar:
- Coloca un tazón de frutas en un lugar visible (repisa, comedor, mesa, etc.)
- Coloca las frutas, verduras y otros alimentos saludables hasta el frente del refrigerador o congelador (que sea lo primero que veas al abrirlo).
- Si compraste algunos alimentos “chatarra”, mantenlos en un rincón de la repisa más alta de la alacena y hasta atrás del refrigerador o congelador (o en cajones).
- Si sobran alimentos saludables, guárdalas en contenedores transparentes y colócalos al frente del refrigerador o congelador.
- Si sobran alimentos poco nutritivos y no los quieres tirar, guárdalos en contenedores opacos o en papel aluminio y colócalos hasta atrás del refrigerador, congelador o alacena (que no sea visible).

3. Al comer
La forma en la que sirves los alimentos al comer también impactan cuánto comes:
- Usa platos, tazones y cubiertos pequeños.
- No comas directo del empaque (bolsa de nueces, palomitas o papas fritas, por ejemplo), sírvete en un plato o tazón pequeño lo que tienes pensado comer y guarda el empaque. Si lo deseas, después te puedes servir más.
- Evita colocar platos grandes para servirte en el centro de la mesa, mejor colócalos en la cocina lejos del comedor. Si alguien desea mas, que se pare por más.
- Evita cestos de pan o similar en el centro de la mesa.
Implementa algunas de estas estrategias y mejorarás tu alimentación. Es más sencillo cambiar aquello que hay a tu alrededor que depender de tu motivación y disciplina.
¿Qué sigue?
¡Pronto acabamos! En la siguiente lección hablaremos del quinto y último componente de esenciales de alimentación.
18 comentarios en “La ley del entorno”
Están muy buenas las lecciones. Pero en el último correo la lección 5 me direcciona hasta aquí; la lección 4. Ósea q no he podido leer la lección#5
Hola Guillermo,
Te acabo de enviar un correo con el enlace para acceder a la lección #5. Gracias por notificarme.
😉
Excelente esta clase, valoro tu simplicidad a la hora de explicar, hace que sea más interesante llevarlo a la práctica.
Saludos,
Eliana
Esa es la intención. Mejorar nuestra alimentación no tiene porque ser complicado. ¡Saludos! 😉
Puf buenísimas ideas! Me han encantado!
Qué bien que te gustaron Elena! 🙂
Excelente, lo pondré en practica.
Gracias por los consejos.
De nada Yessica. Suerte con ello. 😉
No me llego la lección no. 5.. muchas gracias, es todo muy interesante y de mucha utilidad
Hola María Luisa, qué bueno que te ha sido útil. En cuanto a la lección 5, te la envío personalmente a tu correo. 😉
Hola Guillermo, buenísima esta lección Día 4, también se lo puede aplicar en el deporte que uno practica, como organización semanal de alimentos.
Hola César, esa es otra buena aplicación.
Encantada con tus consejos,los debo de poner en practica
Excelente Yolanda, ¡suerte! 🙂
Excelente, muy buena lección.
Qué bueno que te gustó Sonia. 😉
Creo que son prácticas las lecciones que nos has enviado Guillermo. Favor enviarme el Manual de «Que comer más, que comer algo y que comer menos»
Claro María, te pido un favor: solicítame el manual al responder a cualquier email que te haya enviado y te envío el manual por ese medio. 😉